OJO AL PARCHE
EL USO DE LOS PARCHES TRANSDÉRMICOS EN EL CAMPO DE LA COSMÉTICA HA EXPERIMENTADO UN AUGE CONSIDERABLE EN LOS ÚLTIMOS AÑOS
La evolución rápida e imparable que la cosmética está experimentando en los últimos años se refleja, de forma muy especial, en el desarrollo de nuevas técnicas, métodos, ingredientes y formas de aplicación de los productos que buscan, primordialmente, la efectividad de los tratamientos mediante resultados palpables y lo más inmediatos posibles. Es el caso de los parches transdérmicos, cuyo uso ha experimentado un auge considerable en los últimos años.
La gran popularidad que han adquirido refleja, sin duda, las preferencias de un número importante de usuarios que buscan alternativas de belleza cómodas, prácticas, fáciles de usar y con buenos resultados. La tecnología transdérmica, a través de la aplicación de parches en la piel, tiene multitud de usos en el campo de la salud y de la estética.
Los parches transdérmicos se empezaron a usar en los años 70 como forma de administración de determinados medicamentos y, posteriormente, la industria cosmética los incorporó como una forma sencilla de aplicación de sus productos. Mediante la aplicación de parches el medicamento se introduce en el organismo por absorción transdérmica (a través de la piel). Se utilizan principalmente como vía de administración en aquellos medicamentos o sustancias en los que se desea conseguir un efecto mantenido en el tiempo, ya que los parches consiguen liberar el principio activo de forma regular y constante. Los parches son una vía adecuada para resolver problemas estéticos como la celulitis, el acné, la caída del cabello, etc. Incluso se pueden utilizar para otras aplicaciones como potenciar el bronceado.
PARCHES COSMÉTICOS: ALGUNOS EJEMPLOS ➤ Anticelulíticos. Sus activos reducen la grasa localizada, ayudan a eliminar la piel de naranja y el exceso de volumen en las zonas indicadas. ➤ Reafirmante de piernas, glúteos y abdomen. Desarrollan una acción de drenaje eficaz para combatir las antiestéticas acumulaciones adiposas, reactivando la microcirculación y tonificando la piel. ➤ Isoflavonas. Aplicadas en parches, actúan como una barrera contra el envejecimiento de la piel. Impiden que las toxinas se adhieran a la pared celular, evitando que la piel se deteriore. Contrarrestan eficazmente el efecto dañino de los radicales libres potenciando los naturales mecanismos de defensa del cutis, estimulando la síntesis de colágeno, elastina y ácido hialurónico. Los antioxidantes naturalmente presentes en la soja protegen la piel y ayudan notablemente a combatir arrugas y manchas de la piel. ➤ Contorno de ojos. Eliminan los signos de cansancio y reducen la hinchazón y las ojeras, ejerciendo una acción antiinflamatoria, hidratante y relajante. ➤ Anticaída capilar. Actúan contra la pérdida de cabello causada por la herencia genética, el estrés o el cansancio. Los parches contienen nutrientes que activan la circulación sanguínea del cuero cabelludo, frenando la alopecia. ➤ Bronceador. Sirven para prolongar, activar y acelerar el tono moreno de la piel. Algunos incorporan principios activos que refuerzan las defensas de la piel frente a los efectos nocivos del sol. Cómo funcionan Cuando se emplea un parche transdérmico, se produce una falta de oxígeno en la zona de aplicación, lo que provoca una vasodilatación capilar y, como consecuencia, un aumento de la absorción de las sustancias activas. Este mecanismo también facilita el transporte de estos activos hasta las capas más profundas de la piel, por lo que los efectos son más beneficiosos y duraderos. Las capas más externas de la piel (estrato córneo) están formadas por células deshidratadas y rodeadas de lípidos con un contenido en agua inferior al 20%, mientras que las capas más profundas tienen un contenido en agua del 60%. En la fabricación de los parches transdérmicos se tiene en cuenta esta estructura tisular, por lo que se incorporan agentes lipófilos para atravesar el estrato córneo y sustancias activas hidrófilas que actúan a nivel de la epidermis. Por este motivo, la principal particularidad de los parches transdérmicos es el elevado grado de penetración en la piel y, por lo tanto, la máxima eficacia de las sustancias activas.
CONSEJOS DE UTILIZACIÓN
- Colocar el parche retirando en primer lugar la capa protectora y de forma que se evite en lo posible tocar su zona interna, que es la que contiene las sustancias activas.
- Aplicar el parche únicamente sobre piel sana, es decir, sobre áreas sin rozaduras, heridas o cualquier otra afección en la piel.
- La zona de colocación del parche debe estar limpia y seca, y a ser posible, se debe optar por una región con poco vello.
- Evitar la colocación del parche en zonas húmedas, expuestas al calor o sometidas a rozaduras.
- Variar la zona de colocación del parche con el fin de disminuir su potencial irritativo sobre la zona en la que se aplica.
- Ante cualquier síntoma de irritación, alergia o infección local, retirar el parche y no seguir el tratamiento. Consultar con el farmacéutico y/o acudir a un dermatólogo para que diagnostique la afección.
- Seguir la pauta recomendada por el fabricante y no combinar al mismo tiempo más de un tipo de parches para el tratamiento del mismo trastorno.
- Los parches son de un solo uso y no deben reutilizarse tras su aplicación ni intercambiarse entre diferentes personas.
El Periódico de la Farmacia. 2ª Quin./Mayo 2008


